Marte, una realidad en el horizonte de la UPR

MARTE —el cuarto planeta del Sistema Solar y vecino nuestro a una distancia media de 225 millones de kilómetros (unos 137 millones de millas)— está en el horizonte de la Universidad de Puerto Rico —en sus recintos de Río Piedras, Mayagüez y Cayey—, como parte de un proyecto financiado por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), en el que también colabora el Recinto de Gurabo de la Universidad Ana G. Méndez.

Aunque pudiese parecer una historia de ciencia ficción, la verdad es que el proyecto llamado PR SPRInT (Puerto Rico Space Partnership for Research, Innovation and Training) es una contundente realidad que forma parte del cúmulo de investigaciones que se desarrollan en la UPR, en este caso como parte de una subvención (“grant”) de $3 millones otorgado por la NASA a una propuesta gestada por el Dr. Eduardo Nicolau, investigador del Recinto de Río Piedras de la UPR.

—Fuimos uno de los que recibieron uno de los nueve grants que la NASA dio, por los que competimos contra 56 universidades —dice el Dr. Nicolau, quien es el director del proyecto e investigador principal—. Se trata de un proyecto financiado por la NASA por los próximos tres años con la posibilidad de extenderlo a cinco y diez años en total. Con este grant estamos apoyando a diez estudiantes graduados y trece subgraduados, tanto de la IUPI como del Recinto de Mayagüez con la oportunidad de pagarles la matrícula y darles un estipendio mensual mientras hacen su investigación, de la mano de algunos de los mentores que participan en el proyecto.

Según explica el Dr. Nicolau, la NASA hizo un llamado de propuesta para atender dos necesidades muy precisas de la agencia en lo que se conoce como “Life Support Systems” (“Sistemas de apoyo de vida”) , concebido para mantener a los astronautas en buena salud y vivos.

—Dentro de esto hay dos elementos igualmente fundamentales: el aire y el agua —ilustra Nicolau—. Nosotros, en Río Piedras, estamos trabajado en reciclaje y purificación de agua, mientras que en Mayagüez trabajan con la purificación del aire, sacándole el dióxido de carbono que nosotros producimos metabólicamente al respirar. NASA necesita urgentemente tecnología que atienda estas dos áreas para poder llegar a Marte en el 2025. Esa es la meta… ir primero a la Luna y, de ahí, a Marte.

Este objetivo —con resonancias que parecerían evocar las “Crónicas marcianas”, de Ray Bradbury— “es una realidad que está a la vuelta de la esquina y nosotros somos parte de este proceso”, asevera el Dr. Nicolau.

—Ya hemos trabajado en otros proyectos con la NASA y nuestras investigaciones, aunque no a veces no son implementadas, sí les ayudan en sus proceso de toma de decisiones— agrega—. En NASA la seguridad es primero y todo esto ellos lo toman en cuenta para satisfacer este credo”.

El Dr. Nicolau agrega que otra de las cosas en las que se está trabajando como parte de esta propuesta es en el desarrollo de las baterías de litio, como las que hacen funcionar los teléfonos celulares.

—Uno pensaría que esa es un área que ya está completamente desarrollada, pero la realidad es que no —afirma—. Si queremos ir a Marte, allá nos vamos a encontrar con ambientes muy extremos y las baterías tienen que ser capaces de aguantar esas condiciones. Tenemos a tres profesores que son parte de la propuesta que están trabajando en el desarrollo de nuevos materiales para esas baterías de litio. En resumen, hay dos ‘clusters’ (conglomerados), uno que trabaja en purificación de agua y aire, y otro, que se dedica a la investigación relacionada con las baterías de litio. De la IUPI tenemos investigadores en ambos clusters.

El proyecto dio inicio oficialmente hace apenas unos días, con la primera reunión de todos los involucrados en las investigaciones.

Estamos colaborando con la Escuela de Arquitectura y con la Facultad de Administración de Empresas —añade Nicolau—. Con Arquitectura, porque tiene un laboratorio de fabricación extraordinario. Estamos comprando instrumentos nuevos para ponerlos en esta Escuela y que nuestros estudiantes puedan fabricar sus prototipos. Con FAE (Administración de Empresas) y el Instituto de Comercialización e Innovación, como parte del componente -en nuestra propuesta- de desarrollo económico y de sustentabilidad, en camino a que nuestros estudiantes propongan cómo puede comercializarse lo que están haciendo. En el verano próximo algunos de ellos irán a algún centro de la NASA a trabajar y seguir desarrollando sus investigaciones.

Con el Dr. Nicolau, colaboran la Dra. Liz Díaz —codirectora del proyecto —, el Dr. Arturo Hernández, la Dra. Yomaira Pagán, el Dr, Brad Weiner, el Dr. Ram Katiyar, el Dr. Gerardo Morell, el Dr. Juan López Encarnación y -de la Universidad Ana G. Méndez-, el Dr. Miguel Goenaga.

De esta manera la UPR apuesta al futuro en diversos espacios: al futuro de quienes participan en las investigaciones, al futuro de la propia universidad y al futuro del planeta, de la humanidad. Esto es lo que da a PR SPRInT y otros proyectos de investigación su justa dimensión. Vistos así, dan vértigo y orgullo, mientras renuevan en todos nosotros la capacidad de asombro.

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